CUARESMA: TIEMPO PARA CONVERTIR LA VIDA HACIA DIOS Y «HACER LA PASCUA» EN COMUNIDAD

Compartimos tres propuestas de oración personal y comunitaria, para que podamos, como dice san Agustín, «hacer la Pascua (agere Pascham)» en comunidad, es decir, involucrar toda nuestra existencia, sumergirnos en y cumplir con fatiga el «paso» de la esclavitud del pecado a la libertad de los hijos de Dios por medio de la Gracia de Cristo.

Pongan atención sobre lo que les dije… —sobre todo en estos días en que ustedes se entregan al ayuno, a las prácticas devotas y a la continencia— que deben hacer para estar en paz con sus hermanos. ¡Ojalá pueda sentir el gozo de su paz yo que me apeno de sus discordias! Así, perdonándose todos mutuamente cualquier queja que uno tenga contra otro (Col 3, 13), podremos todos hacer la Pascua (agere Pascham) con conciencia tranquila, celebrar serenamente la pasión de quien, sin deber nada a nadie, saldó la deuda en vez de los deudores. Me refiero a Jesucristo, el Señor, que no ofendió a nadie y a quien casi todo el mundo ofendió, y que, en vez de exigir tormentos, prometió premios (San Agustin, Sermón 211, 6).

El papa Francisco, en su Mensaje para la Cuaresma 2022, remitiéndonos a la predicación agustina, nos recuerda que este tiempo litúrgico es, de alguna manera, una imagen de nuestra existencia terrena y un tiempo favorable (kairós) para obrar (sembrar) el bien, buscando dar en vez de poseer, y compartir en vez de acumular. Sirviéndose de la metáfora del «sembrar y cosechar», nos invita a no cansarnos de revisar la vida y discernir qué semilla de bondad ofrezco en mis palabras, pensamientos y acciones, pues de esa semilla podré esperar frutos como el perdón, la paz, la concordia, el control de sí. 

 

Para san Agustín, el tiempo de Cuaresma ofrece cada año la oportunidad de concentrarse en la humildad de Cristo, y así:

  • reconocer y agradecer que, gracias a su participación en nuestra debilidad, nos es posible participar de su divinidad;
  • meditar su sufrimiento por nosotros;
  • acoger su enseñanza acerca de cómo debemos vivir, para que, fortalecidos y sanados por su Gracia, nos convirtamos hacia el amor y practiquemos el dominio sobre nuestras pasiones y apetitos.

La vida humana acontece como una prueba y como un espacio para purificarnos con ayunos, limosnas, penitencias y oración, en preparación para la celebración de la Pascua eterna en el encuentro definitivo con Dios.

 

Para unirnos a Cristo humilde y aprender a vivir como Él, nuestra religiosidad ha desarrollado muchas expresiones y prácticas piadosas cuaresmales. Por ello, a continuación te compartimos tres propuestas para fortalecer la fe y el seguimiento de Cristo en esta Cuaresma:

  • Una Oración para vivir la Cuaresma: tenla presente y órala seguido, para que tu corazón se alegre por y se prepare hacia la salvación prometida.
  • Un folleto con un Vía Crucis: con elementos agustinos, para meditar en la pasión y muerte de Jesús, escuela de humildad y de servicio.
  • Una guía para una Celebración Comunitaria de la Palabra: en familia, en catequesis, en tu comunidad o fraternidad, podría servir para guiar un encuentro con la Palabra y compartir nuestro deseo y tensión hacia Dios. 

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