DOMINGO 6TO DE PASCUA (CICLO B) – 09 de mayo

La Lectio Divina es un medio para conocer la Palabra viva y eficaz de Dios, un modo de encontrarse con Cristo, en el que podemos examinar nuestra vida y vivir en comunión salvífica con él.
PREPARAR: 

Pacificar el corazón: Date un espacio adecuado para la oración.

Invocar al Espíritu Santo: Pídele al Espíritu Santo que te de luz para entender las escrituras.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Oh Dios Padre, que nos has revelado el misterio sublime de tu bondad enviando al mundo a tu verbo, Palabra de Verdad, y a tu Espíritu santificador, concédenos la plenitud de la fe que reconoce y adora la presencia del único Dios. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

LEER: 

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,9-17):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así los  he amado yo; permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes, y sus alegrías lleguen a plenitud. Éste es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a ustedes los llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre le he dado a conocer. No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los he elegido y los he destinado para que vayan y den fruto, y sus frutos duren. De modo que lo que pidan al Padre en mi nombre se lo dé. Esto les mando: que se amen unos a otros».

Palabra del Señor, 

Gloria a ti, Señor Jesús

MEDITAR

Él mismo nos ha dado este amor mutuo, al elegirnos sin tener fruto alguno, por no ser nosotros los que lo elegimos a él. Y nos ha puesto en condición de ir y dar fruto, es decir, de amarnos mutuamente, cosa que no podemos hacer sin él, de igual manera que el sarmiento no puede dar fruto separado de la vid. El amor es, pues, nuestro fruto que, según el Apóstol, nace de un corazón puro, de una conciencia recta y de una fe no fingida (1 Tm 1, 5), Con este amor nos amamos unos a otros y amamos a Dios. Se ama al prójimo como a sí mismo si se ama a Dios, porque el que no ama a Dios tampoco se ama a sí mismo. De estos dos proyectos del amor penden toda la ley y los profetas. Este es nuestro fruto. Refiriéndose a este fruto dice: Esto les mando, que se amen los unos a los otros (San Agustín, Tratado sobre el Evangelio de San Juan 87, 1).

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL:

¿Qué te dice el texto que pueda iluminar tu vida?

¿Cómo se encuentra la relación que tengo con los más cercanos, con mi familia, con mis amigos, etc?

COMPROMISO:

Realiza un compromiso concreto para vivir lo que  la Palabra de Dios te ha dicho.

ORACIÓN DE SAN AGUSTÍN: 

Nosotros, Señor, somos tu pequeña grey. Tú nos posees. Extiende tus alas para que nos refugiemos bajo ellas. Tú serás nuestra gloria. Por ti seamos amados y tu palabra sea temida en nosotros (San Agustín, Confesiones 10, 36, 59).

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