DOMINGO 5TO DE PASCUA (CICLO B) – 02 de mayo

La Lectio Divina es un medio para conocer la Palabra viva y eficaz de Dios, un modo de encontrarse con Cristo, en el que podemos examinar nuestra vida y vivir en comunión salvífica con él.

“Tu oración es un coloquio con Dios. Cuando lees la Sagrada Escritura, es Dios quien te habla; cuando oras, eres tú quien hablas a Dios”

San Agustín
PREPARAR: 

Pacificar el corazón: Date un espacio adecuado para la oración.

Invocar al Espíritu Santo: Pídele al Espíritu Santo que te de luz para entender las escrituras.

Ven, Espíritu Santo,

llena los corazones de tus fieles

y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Envía tu Espíritu creador y renueva la faz de la tierra.

LEER:

¿Qué me dice el texto? 

Lee atentamente la lectura bíblica:  Ponte en contexto, fíjate en los personajes, acciones, sentimientos, etc.

Puedes encontrar la frase que te impacte y detente en ella.

Lectura del santo evangelio según San Juan 15, 1-8

«Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Ustedes están ya limpios gracias a la Palabra que les he anunciado. Permanezcan en mí, como yo en ustedes. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco ustedes si no permanecen en mí. Yo soy la vid; ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no pueden hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo conseguirán. La gloria de mi Padre está en que den mucho fruto, y sean mis discípulos.

Palabra del Señor, 

Gloria a ti, Señor Jesús

MEDITAR:
PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL:

¿Qué te dice el texto que pueda iluminar tu vida?

¿Cómo se encuentra tu relación con Dios? 

COMPROMISO:

Realiza un compromiso concreto para vivir lo que  la Palabra de Dios te ha dicho.

ORACIÓN DE SAN AGUSTÍN: 
NOS HICISTE PARA Ti 

Grande eres, Señor, y digno de toda alabanza. Grande es tu poder, tu sabiduría no tiene límites. Y este hombre, pequeña migaja de tu creación, quiere alabarte. Precisamente este hombre, que es un amasijo de fragilidad, que lleva aún pegada la etiqueta de su pecado, y es la mejor demostración de lo que es la soberbia. A pesar de tanta miseria, este hombre quiere alabarte. Y eres tú mismo quien lo estimulas a que encuentre deleite en ello. Porque nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti. (Conf 1, 1, 1)

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