06 DE MARZO – DOMINGO 1.º DEL TIEMPO DE CUARESMA (CICLO C)

PREPARACIÓN: 

Pacificar el corazón: Date un espacio adecuado para la oración.

Invocar al Espíritu Santo: Pídele al Espíritu Santo que te dé luz para entender las Escrituras.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Oh Dios, para quien todo sentimiento está patente, y a quien habla toda voluntad y para quien ningún secreto queda escondido, por medio de la infusión del Espíritu Santo purifica los pensamientos de nuestro corazón, para que podamos merecer amarte perfectamente y alabarte con dignidad. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

LECTURA:

¿Qué me dice el texto?

Lee atentamente la lectura bíblica:  Ponte en contexto, fíjate en los personajes, acciones, sentimientos, etc.

Puedes encontrar la frase que te impacte y detente en ella.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (4, 1-13):

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo.

Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.

Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan».
Jesús le contestó: «Está escrito: No solo de pan vive el hombre».

Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo».

Jesús le contestó: «Está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto».
Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras».

Jesús le contestó: Está mandado: «No tentarás al Señor, tu Dios».

Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

Palabra del Señor,

Gloria a ti, Señor Jesús

MEDITACIÓN CON SAN AGUSTÍN:

Las primeras tentaciones propuestas a nuestro Señor, el rey de los mártires, eran lisonjas: Di que todas estas piedras se conviertan en pan (Lc 4, 3). Te daré todos estos reinos (Lc 4, 6). Veamos si te acogen los ángeles, pues está escrito: «Para que no tropiece tu pie contra la piedra » (Lc 4, 10). Las alegrías del mundo se hallan en el pan —la concupiscencia de la carne—; en la promesa de reinos —la ambición mundana— y en la curiosidad asociada a la prueba —la concupiscencia de los ojos (1 Jn 2, 15ss)—. Todas estas cosas pertenecen al mundo, no obstante, halagan, no atormentan. Mirad ahora al rey de los mártires presentándonos ejemplos de cómo hemos de combatir y ayudando misericordiosamente a los combatientes. ¿Por qué permitió ser tentado sino para enseñarnos a resistir al tentador? Si el mundo te promete el placer carnal, respóndele: «Más deleitable es Dios». Si te promete honores y dignidades seculares, respóndele: «El reino de Dios es más excelso que todo». Si te promete curiosidades superfluas y condenables, respóndele: «Sólo la verdad de Dios no se equivoca». ¿Qué dice el evangelista después que el Señor sufrió esta triple tentación, puesto que en todo lo que halaga en el mundo aparecen estas tres cosas: o el placer, o la curiosidad, o la soberbia? Después que el diablo hubo acabado con toda tentación (Lc 4, 13); toda tentación, pero relacionada con lo que halaga. Quedaba todavía otra tentación, relacionada con algo áspero y duro, atroz y cruel. Quedaba aún esta tentación. Sabiendo el evangelista lo que ya había tenido lugar y lo que aún quedaba, dice: Después que el diablo hubo acabado con toda tentación, se alejó de él hasta el momento oportuno (Lc 4, 13). Se alejó de él en cuanto serpiente astuta; ha de volver como león rugiente. Pero lo vencerá, porque pisoteará al león y al dragón. Regresará el diablo: entrará en Judas y lo convertirá en traidor del Maestro (Jn 13, 2). Llevará también a los judíos, ahora crueles, no ya aduladores. En posesión de sus instrumentos, gritará con las lenguas de todos: ¡Crucifícalo, crucifícalo! (Lc 23, 21). ¿Por qué nos extrañamos de que Cristo haya salido vencedor allí? Era Dios todopoderoso (Sermón 284, 5).

REFLEXIÓN Y COMPROMISO:
ORACIÓN FINAL:

Señor Dios, danos la paz, puesto que nos has dado todas las cosas; la paz del descanso, la paz del sábado, la paz sin ocaso. Porque todo este orden hermosísimo de cosas muy buenas, terminados sus fines, pasará; y por eso se hizo en ellas mañana y tarde (Confesiones 13, 35, 50)

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